Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Romeo y Julieta

ROMEO. Se ríe de las cicatrices quien nunca ha sentido una herida... (Julieta aparece arriba, en la ventana) pero, ¡calla! ¿Qué luz se abre paso por aquella ventana? Es el oriente, y Julieta es el sol. Levántate, bello sol, y mata a la envidiosa luna, que ya está enferma y pálida de dolor porque tú, su doncella, eres más hermosa que ella: no seas su doncella, puesto que es envidiosa; su ropaje de vestal no es sino pálido y verde, y no lo llevan más que los locos; arrójalo. Es mi dama; ¡ah, es mi amor! ¡Ah, si supiera lo que es! Habla, pero no dice nada; ¿qué es eso? Sus miradas hacen discursos: les responderé. Soy demasiado atrevido: no es a mí a quien habla: dos de las estrellas más bellas de todo el cielo, teniendo algo que hacer, ruegan a sus ojos que chispeen en su esfera hasta que ellas vuelvan ¿Y si sus ojos estuvieran allí, y las estrellas en su rostro? La claridad de sus mejillas avergonzaría a esas mismas estrellas como la luz del día a una lámpara: sus ojos, en el cielo, brillarían con tal claridad por la región etérea, que los pájaros cantarían creyendo que no era de noche. ¡Mira cómo apoya la mejilla en la mano! ¡Ah si yo fuera un guante en esa mano, para poder tocar su mejilla!
-
Romeo y Julieta, acto segundo, escena segunda
Traducción de J.M. Valverde

viernes, 28 de mayo de 2010

Shakespeare cercano: reflexión

Que el autor de fragmentos del nivel del celebérrimo monólogo de Hamlet (recogido en esta Pedantoteca) sea capaz de frases como ésta:
-
"Ven, señora esposa, siéntate a mi lado y deja que el mundo se vaya a freír puñetas, pues nunca seremos más jóvenes de lo que lo somos ahora"
-
de La fierecilla domada da una idea de su dimensión universal.

miércoles, 14 de enero de 2009

Shakespeare en un fragmento que no podía faltar

Ser o no ser: ésta es la cuestión: si es más noble sufrir en el ánimo los tiros y flechazos de la insultante Fortuna, o alzarse en armas contra un mar de agitaciones, y, enfrentándose con ellas, acabarlas: morir, dormir, nada más, y, con un sueño, decir que acabamos el sufrimiento del corazón y los mil golpes naturales que son esencia de la carne. Ésa es una consumación piadosamente deseable: morir, dormir; dormir, quizá soñar: sí, ahí está el tropiezo, pues tiene que preocuparnos qué sueños podrán llegar en ese sueño de muerte, cuando nos hayamos desenredado de este embrollo mortal. Ésa es la consideración que da tan larga vida a la calamidad: pues ¿quién soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, el agravio del opresor, la burla del orgulloso, los espasmos del amor despreciado, la tardanza de la justicia, la insolencia de los que mandan, y las patadas que recibe de los indignos el mérito paciente, si él mismo pudiera extender su documento liberatorio con un simple puñal? ¿Quién aguantaría cargas, gruñendo y sudando bajo una vida fatigosa, si no temiera algo después de la muerte, el país sin descubrir, de cuyos confines no vuelve ningún viajero, que desconcierta la voluntad, y nos hace soportar los males que tenemos mejor que volar a otros que no sabemos? Así, la conciencia nos hace cobardes a todos, y el colorido natural de la resolución queda debilitado por la pálida cobertura de la preocupación, y las empresas de gran profundidad y empuje desvían sus corrientes con esta consideración y pierden el nombre de acción... ¡Cállate ahora! ¿La hermosa Ofelia? Ninfa, que en tus oraciones sean recordados todos mis pecados.
-
Hamlet, acto tercero, escena primera. (Traducción: José María Valverde)

lunes, 24 de marzo de 2008

Tio Vania, de Anton P.Chejov

VOINITZKII. - (A SONIA y acariciándola el cabello con la mano) ¡Niña mia! ... ¡Cuánto sufro! ... !Oh, si supieras cuánto sufro! ...

SONIA. - ¡Qué se le va a hacer! ... ¡Hay que vivir! (Pausa.) ... ¡Viviremos, tío Vania! ... ¡Pasaremos por una hilera de largos, largos días! ... de largos anocheceres ... soportando pacientemente las pruebas que el destino nos envíe! ... ¡Trabajaremos para los demás, lo mismo ahora que en la vejez, sin saber de descanso! ... ¡Cuando llegue nuestra hora, moriremos sumisos, y allí, al otro lado de la tumba, diremos que hemos sufrido, que hemos llorado, que hemos padecido amargura! ... ¡Dios se apiadará de nosotros, y entonces, tío ... querido tío ... conoceremos una vida maravillosa ... clara ... fina ! ... ¡Tengo fe, tío! ... ¡Creo apasionadamente! ¡Ardientemente! ... (Con voz cansada, arrodillándose ante él y apoyando la cabeza en sus manos) ¡Descansaremos! (TELEGUIN rasguea bajito en la guitarra) ¡Descansaremos! ... ¡Oiremos a los ángeles, contemplaremos un cielo cuajado de diamantes y veremos cómo, bajo él, toda la maldad terrestre, todos nuestros sufrimientos, se ahogan en una misericordia que llenará el Universo! ... ¡Y nuestra vida será quieta, tierna, dulce, como una caricia! ... ¡Tengo fe! ... ¡Tengo fe! ... (Secándole las lágrimas) ... ¡Pobre! ... ¡Pobre! ... ¡Pobre tío Vania! ... ¡Estás llorando! ... (Entre lágrimas) ¡Tu vida no conoció la alegría ... pero espera, tío Vania, espera! ... ¡Descansaremos! (Abrazándole) ¡Descansaremos! (Se oye el golpeteo del cavado del guarda. TELEGUIN rasguea en la guitarra ; MARÍA VASILIEVNA anota algo en el margen del artículo que está leyendo ; MARINA hace calceta) ¡Descansaremos! (El telón desciende lentamente)

domingo, 23 de marzo de 2008

Fragmento de Terra baixa, de Àngel guimerà

MANELIC - subjecntant-la, plorant. - Marta! Ai, Marta,!...Si jo no et puc matar, no, perquè t'estimo, Marta! T'estimo! I t'estimava des d'allà dalt, al pujar tu, que jo era un grapat de neu que es va fondre mirant-te. I t'he estimat encara més al venir a trobar-te, pobre de mi, davallant a salts, com l'aigua dels cims a ajuntar-se amb l'aigua de la mar, que diuen que és amarganta! Que ho siga, d'amarganta ; que ho siga ; ella atrau com tu m'atraus a mi ; perquè et desitjo i t'estimo, Marta! (Ella es vol despendre d'ell amb energia bregant) i ara més, ara més ; per...per què no ho sé el perquè, ni em fa el saber-ho! Perquè m'has enganyat potser ; perquè he sentit la calor de la teva sang ; perquè t'he respirat a tota tu tot jo! I mira, per mi no hi ha lleis d'aci baix ni res que m'aturi, que els llamps i les mestralades m'han fet lliure, i vui jo, perquè ho vui, besar-te i mossegar-te fins a l'ànima, i estrenye't en mos braços ofegant-t'hi en ells, confonent en un afany rabiós la mort i la vida, com a home i com a fera, que ho sóc i ho vui ser sempre home i fera, tot junt, tot, contra de tu i amb tu, i contra tothom, de la terra. ( La té a ella en sos braços mig desmaiada. Mira cap a la banda de la cortina i se l'emporta ràpid a l'altra banda en sos braços. ) I ara que me la vinguen a pendre! Ira de Deu! Que vinguen!
MARTA. - Déu meu.



Jojojojjojj...háganse a un lado, que un catalán enamorao es como un tornado...