- Creo que te está esperando, él cree en el único no-curado.- Le continuó comentando alguien con voz pausada atrás suyo.
Al girarse Leo le sorprendió ver a un hombre con bata y con una carpeta metálica llena de papeles en su interior.
- Perdona, no creo que sea la mejor manera de presentarme, me llamo Lucas y soy el saneador.
- Creo que ... - Antes de que pudiera acabar Leo, Lucas le hizo una señal para que parara.
- ¿Cómo se puede explicar aquello que nadie ha podido ver?¿Existe el cielo y el infierno?¿Qué es Dios? Todas estas preguntas se han intentado responder, pero ... ¿cual es la teoría cierta, si nadie no lo ha podido comprobar?
El más allá no es como creeís, pero es muy fácil de explicar. Uno muere, y tiene que ser preparado para vivir en paz, sin que pueda tener ni crear más problemas. Unos estan preparados tras la muerte y otros no.
Aquí entro yo, mi figura es la de sanear. Yo sería quien recibe a los malos y los hace buenos, según vosotros, soy el diablo, pero algo diferente.
- Pero, ¿a donde van los preparados?- Dijo Leo con cierta incredulidad.
- Aquí, donde nos encontramos ahora mismo. Esto según vosotros es el cielo, un lugar de paz y tranquilidad.
Leo no se pudo contener de volver a ver aquella estampa grisosa, con personas ojerosas y con pinta de cansadas, tristes. "un lugar de paz y tranquilidad", que ingenuos que eran aquellos que tenían fe.
- Como te decía, te necesito, eres mi elegido. Tienes una misión, el que todo lo puede se equivocó al huír. Tiene que volver a casa. Porque si no vuelve ... Todo se acabará.
miércoles, 9 de julio de 2008
La culpabilidad divina. Cap. 2 "Que estás en los cielos ..."
Publicado por
ol-lop
0
comentarios
martes, 1 de julio de 2008
La culpabilidad divina. Cap. 1 "Padre nuestro ..."
Sábado, primera semana de rebajas, Leo espera que el semáforo le permita cruzar la calle Aragón. Se encuentra entre medio de un grupo de mapas, bolsas y sudor.
- Hace mucha calor - És el original pensamiento que le venía una y otra vez.
Una breve brisa hace que todo quede en silencio. Seguidamente un sonido agudo. Una punzada dolorosa en la cabeza y ... la oscuridad.
- "Te necesito" - Este rumor de baja intensidad hizo que Leo abriera sus ojos.
- "Te necesito" - Leo sintió algo muy extraño, todo lo veía en blanco y negro. La gente que le rodeaba anteriormente, lo miraban, todo el mundo le miraba. Todos estaban pálidos con unas ojeras que hacían más patentes los blanquecinos ojos. Respiraban con esfuerzo, sacaban un vapor extraño de su boca, pero no hacía frío.
- "Te necesito".
De repente, el tumunto se movió de manera muy lenta. Al final Leo pudo comprobar que le hacían un pasillo hacía una realidad en color. Un joven sentado en un banco.
Al acercarse se dio cuenta que la cara la tenía desfigurada, deformada.
- "Te necesito, Leo. Aquel que todo lo puede, se ha equivocado y tiene que ser castigado, por eso lo de tu muerte. Preparate todo será a partir de ahora muy diferente".
Publicado por
ol-lop
4
comentarios
sábado, 5 de abril de 2008
Una semana terrenal. Cap. 1
- Tenemos un problema !!!
Las palabras de unos de mis mejores ayudantes me hacían ver que el problema por el cual siempre había sufrido se había hecho realidad.
- Señor no cabemos, las últimas incorporaciones han hecho que tengamos una crisis de espacio, tendría que darnos alguna solución immediata.
Sabía que cada vez más vendrían nuevos pecadores. El lujo, la envidia, el sexo ... Lo había hecho demasiado bien. Había escogido los mejores dentro del marketing para ganar esta batalla, había arrasado. Pero no me di cuenta de las consecuencias hasta demasiado tarde.
- Tengo la solución, mi fiel secretario. Tengo que volver para hacer que la gente tenga otro tipo de tentaciones.
- A Jesús no le fue bien. Le costó 33 años y murió como un perro. No sé porqué lo tiene que hacer el mismísimo Lucifer.
- Lo tengo muy claro. Me integraré mediante la posesión pacífica del modelo más claro que pueda convivir con esta clase de pecadores y crearé un giro dentro del pensamiento humano para que nuestro problema de espacio pueda ser solucionado.
Ahora déjame, volveré tan pronto lo haya solucionado.
Después de un momento de concentración, logro despertar viendo un cajero delante mío. Algo me apreta en el pecho y la cintura. Esta sensación hace que me observe ... Pero que tremendas tetas !!! Pero que presión, me cuesta respirar, esto si que es el puto infierno.
- Oye me cobras, o qué? me has dicho 20 "Leiros", no? Estas putas cajeras del mercadona se creen que son alguien, pero no son ná.
Fin capítulo 1
Publicado por
ol-lop
4
comentarios
martes, 18 de marzo de 2008
El silencio de Jacob de Falç, capítulo FINAL
¡Pero no me dejaría atrapar tan fácilmente! Mi cabeza, como un GPS, ya estaba trazando una ruta de huída, que pasaba por un restaurante chino y un puesto de melones que debía derribar con el coche. En aquel instante, todos empezamos a distinguir un zumbido. Al principio, parecía la sibilancia de un asmático en plena crisis, pero en seguida quedó claro lo que era: una Peasopinha, la bomba atómica portuguesa ¡estas potencias nucleares descontroladas! Tenía que pasar, antes o después... Así, nos quedaban segundos de vida... Los malos empezaron a saldar cuentas entre ellos explorándole el esófago con la lengua al compinche más cercano, el calvo de segunda fija miró al ojo como nunca lo había hecho antes: conoció el amor antes de morir. Algunos empezaron a rezar apresuradamente, por lo que fueron reprendidos a collejas por los de su alrededor. Una señora pidió donuts a gritos hasta el último instante, en lo que fue el epílogo dantesco de una vida de dieta y resignación. Muchos intentaban llamar por el móvil, pero el servicio estaba colapsado y lo último que oyeron fue "pulse dos", el nivel de onanismo se disparó como no sucedía desde que Terelu Campos dejó la tele... un digno final de la humanidad, en resumen.
¿Y yo? os preguntaréis. Yo fui un romántico hasta el fin. Tragando saliva, me decidí a devolver a la vida a mi Peggy mediante la Palabra. Empezando el discurso de mi vida (que guardaba para una boda) dije: "Mi Peg..." BRAAAAAAAAAAAAAAAMMMM BOOOUUUUUUUUUUMMM CRAAAAAAAAAAAAAASSH (etc)
Y nadie recuerda nada más.
Por cierto, el dilema ontológico quedó resuelto por la sexta gran extinción. Un problema menos.
Publicado por
Lord Enzi
3
comentarios
lunes, 17 de marzo de 2008
El silencio de Jacob de Falç, capítulo 6
La caja se movía a golpecitos lentos,,, alguien parecía querer decir algo, así que abrí lentamente la caja,,, y se oyó una voz gutural:
"¿Porqué me has aplastado hideputa?".
Volví a cerrar la caja. Me volví a concentrar en Peggy. Bailaba poseída por el ritmo de una música fusión de persia y calasparra. En el centro, había un alambique. Peggy iba acercándose al alambique. Se puso con las piernas abiertas encima del alambique. Empezó a descender. Yo pensaba: "No por favor, Peggy, tu no,,, no seas un zorrón,,,". Pero Peggy siguió descendiendo, hasta que el alambique dejó de verse. Ella segía contorneándose. No podía aguantar más. Había que hacer algo,,,,
Entonces, sin reflexionar demasiado, abrí la caja, agarré el ojo (ahora no era otra cosa que una plasta gelatinosa), y la lancé a las filas de delante. No era una buena técnica, sin duda, pero fue como un impulso; sentí una irrefrenable fuerza que me obligaba a hacerlo. Lancé la gelatina ocular, y le cayó en la calva a un tío de la segunda fila, que se puso a lanzar unos grititos agudos y entrecortados, como deben ser los orgasmos de José María Aznar. Entonces, la gente se giró hacia el calvo, y corrió la alarma en la grada. Entre el alborozo y el gentío, me deslicé hacia Peggy, la arranqué del alambique, que cayó al suelo con un ruido húmedo de desatascador, y la saqué hacia una sala pequeña, sin que nos viera nadie.
"Peggy,,,, ¿porqué me has hecho esto?".
Pero Peggy no respondió. Volvía a ser un muñeco. Había ahí mi dilema,,, por alguna especie de magia, el alambique le había dado vida,,, pero si Peggy tenía que estar viva, y hablar y comunicarse conmigo, tenía que ser un zorrón que se metiera un alambique,,, si quería sodomizarla yo, tenía que seguir siendo un muñeco,,, era este un dilema wagneriano,,, amar a alguien vivo pero zorrón, o amar a un muñeco de peluche muerto que fuera un objeto solo para mi,,,, ¿qué decisión podría tomar mi conciencia?.
Unas voces se oyeron detrás mío,,, me habían antrapado.
Publicado por
Anónimo
2
comentarios
sábado, 8 de marzo de 2008
El silencio de Jacob de Falç. Capítulo 5.
Al día siguiente, preparé una mochila con algunas cosas que pensé podría necesitar, hice acopio de valor (e hice acopio de bocadillos de chorizo) y resolví dirigirme al teatro de la Barceloneta....
A fin de pasar desapercibido entre todas aquellas gentes del mundo de la farándula y el puterío, me decidí a ponerme el tutú rosa de la hija de mi vecina y unas medias de rejilla acompañadas de las botas amarillas de plástico que uso cuando trabajo para la compañía de aguas algunos fines de semana.
De esta guisa entré en el maldito teatro, en el que, clandestinamente, se estaba representando una ópera japonesa, amenizada en los intermedios con lo que se anunciaba como "encantador espectáculo folclórico" representado por el grupo de petanca "Amigos del Masnou".
Aterrorizado ante semejante perspectiva, pagué la entrada y crucé aquellas puertas forradas de terciopelo rojo. Justo en aquel momento, oí el inicio de una sardana y pude ver a una colección de octogenarios que inundaban el escenario formando los correspondientes círculos para dar inicio al "encantador espectáculo folclórico" tan simpáticamente anunciado a las puertas del teatro...
Fue entonces cuando pude ver, entre bambalinas, las gafas de cerca de mi cerdita ... y un estremecimiento me impidió respirar durante unos segundos.
Avancé, no sin dificultad, teniendo en cuenta que las botas eran 2 números más grandes de mi talla, y pude ver una especie de trastienda (trasteatro???) en el que se estaban realizando en paralelo números mucho más escabrosos (e interesantes) a los representados en la parte pública del teatro.
Un tipo, con la voz amariconada ya conocida por mi gracias al magnetofón, anunciaba en ese momento el famoso "número del alambique". Mi corazón se heló y mi sangre dejó de circular al ver a la cerdita Peggy salir al escenario, totalmente metamorfoseada, vestida cual odalisca. Me demostraba así tener una especie de alter ego, aunque cabía la posibilidad de que estuviera
a- drogada
b- hipnotizada
c- abducida por unos extraterrestres
d - simplemente tonta
Estas reflexiones me llevaron a pensar sobre la futilidad del ser, y sobre todo, sobre si las cerditas de peluche tenían ego.. porque de no tenerlo, difícilmente podían tener un alter ego...
Esto demostraba ser un problema filosófico de primer orden para el que no me sentía preparado, especialmente teniendo en cuenta que todavía llevaba puesto el tutú rosa con las botas de agua y las medias de rejilla.
Justo en aquel momento, en que la cerdita empezaba a contonearse a ritmo de danza del vientre... me pareció oir al ojo que me decía algo desde la mochila ...
Publicado por
supermesata (en el exilio)
4
comentarios
El silencio de Jacob de Falç. Capítulo 4.
Como no entendía lo que aquel ojo sanguinolento trataba de decir y nunca se me habían dado muy bien las adivinanzas, no le presté atención hasta que me terminé el bocata de chorizo. Entonces, empecé a pensar: "Alambique, nata....nata....." Lo de la nata me recordó que era el momento de hacerme mi pajilla de postre. Me saqué el dedo del ojete del culo, la mano se me había dormido por haber estado todo el tiempo sentado sobre ella....y con mi mano dormida me hice la pajilla que precede a la siesta. El incomparable efecto de que la paja te la está haciendo otra persona, efecto producido por usar la mano dormida, insensible, algodonada, me la enseñó un amigo de la Barceloneta, conocedor profundo de todos los misterios del arte del onanismo. Pero el placer no pudo ser total...todo el tránsito hacia mi orgasmo estuvo asaltado por el enigma....¿por dónde habla un ojo? No sabia que los ojos hablaran...¿el alambique que precede a la nata? ¿Quién me habría mandado el paquete? Todos aquellos profundos misterios cortocicuitaron mi lecharazo final, lo cual siempre me pone de muy mal humor. Sin aún haberme limpiado los grumos de nata y requesón, me levanté cabreado y aplasté el ojo con un sonoro pisotón. Un manchón gelatinoso rojizo y blancuzco se extendió por el suelo. Desplacé mi mirada hacia el paquete que aún yacía donde yo lo había dejado caer...¿Quién me lo había mandado, perturbándome así la hora del bocadillo y, aún peor, el mejor momento de mis tediosos días de yuppie de oficina, el momento del postre? Entonces advertí que otro objeto asomaba dentro del paquete. Me agaché y lo cogí: era un magnetofón, y debajo suyo había una nota pegada con celo. Lo enchufé a la corriente y una voz cavernosa pero amariconada se oyó: "Todos somos marionetas en el teatro de la vida...¿Crees que eres libre, crees que eres tú quien ha escogido el trabajo que haces, o tus técnicas para pajearte?" Entonces empezó a oírse el Cant dels Segadors con ritmo de sardana, y la cavernosa y amariconada voz proseguía: "Los hilos que mueven tu destino van a tirar una vez más de ti para obligarte a hacer algo que crees que no deseas, pero al final del camino agradecerás todo el sufrimiento por el que vas a pasar". No entendía una mierda de todo aquello...además, al Cant dels Segadors le conviene más el ritmo de vals que el de sardana. O, aún mejor, el de bossanova. Abrí la nota que venía con el magnetófono, y pude leer lo siguiente:
"Tenemos secuestrada a tu cerdita Peggy de peluche. Si quieres recuperarla y volver a tener con ella tus agradables e inconfesables momentos de ternura, ven mañana a las diez de la noche al teatro abandonado de la Barceloneta. Te estaré esperando en el escenario"
Un escalofrío me recorrió la espina dorsal...¡Mi adorada cerdita peggy, mi amor de peluche, la única que ha podido siempre comprenderme y quererme tal como soy! ¿Quién ha podido ser el criminal? Bueno...tengo más de veinticuatro horas para prepararme y pensar en un plan y buscar las armas que llevaré conmigo para mi venganza. Aguanta Peggy, esto no quedará asi...
Publicado por
Superfucker
3
comentarios
El silencio de Jacob de falç. Capitulo 3º
Antes de abrir el paquete, me estaba preparando un bocadillo de chorizo y a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, que le regalen un ojo y una navaja le cortaría el hambre.
Pero yo estoy hecho de otra pasta. Alguien capaz, como yo, de meterse un enema de Colacao, por el simple placer de experimentar, no iba a inmutarse por algo así. En fin, que ya sabía que no era el único al que le faltaban un par de hervores...
Aprovechando que la navaja estaba bien afilada, pude cortar unas finas láminas de chorizo, con lo que me quedó un bocadillo de puta madre.
Cuando me lo estaba comiendo oí una ténue voz que me decía: "Too patí, cabrón, no invites". Me quedé aterrorizado. El bocadillo era míoooo, mi tesssooorrroo y no pensaba compartirlo.
Para tranquilizarme, hice lo que hago normalmente en estos casos. Me metí el dedo en el culo y esperé...
Y entonces, ocurrió lo inesperado... Aunque no para mí, claro. Verme con un bocadillo de chorizo en una mano y con la otra mano con el dedo metido en el culo, hacía que pudiera esperar cualquier cosa.
El ojo, sí el puto ojo que había en la caja, se acercó a mí y me dijo: "El alambique no puede pretender que la natilla comparta su esperanza"
¿Que querría decir con eso? Sin duda la frase debía tener su miga...
Final capítulo 3º
Publicado por
Supermanente
2
comentarios
lunes, 25 de febrero de 2008
El silencio de Jacob. Cap. 2º "mal de ojo"
"Detesto lo que hago", es el pensamiento que tengo cada vez que vengo de mi jornada laboral. Mi dedico a decir lo que quieren oír y expresar las maravillas de todo lo que hacen ellos. ¿Cómo puede ser que un projecto que me ha llevado tantos horas de trabajo pueda ser ignorado en sólo una decena de minutos? Prepotentes gilipollas. Es el pensamiento que siempre tengo cuando vengo de algún viaje, mucho trabajo, los mismos "yupies". Necesito algo nuevo, ¿nuevas emociones? A lo mejor.
Siempre tengo un pequeño alivio cuando veo mi pisito en medio de algo que se puede llamar ciudad. Después de abrir la puerta, inspecciono el correo. Soy melancólico, no todo ha de ser el puto ordenador y sus mails.
"¿Que extraño?" Un pequeño intento de sonrisa se dibuja en mi cara. ¿Un paquete? Cuanto tiempo. Siempre uno, cuando abre un paquete, tiene sensación de abrir un regalo. No espero y lo abro con la máxima rapidez.
El sonido seco del paquete caído hace que me despierte rápidamente de la extraña visión obtenida en ese momento. Gotas rojizas espesas me salpican los zapatos, y una esfera uniforme se me para entre los pies.
Al agacharme compruebo que el resto de un ojo salpicado en algo, posiblemente sangre, me mira. Dentro de la caja, una cuchilla de barbero, que no ha conseguido salir del paquete después de dejarlo caer. Y en el reverso de la caja hay algo escrito. Color rojo ... "¿Me puedes ver?".
Fin cap. 2º
Publicado por
ol-lop
2
comentarios
sábado, 23 de febrero de 2008
El silencio de jacob. Cap. 1º "¿El final?"
Mi despertad es doloroso y translúcido. Me cuesta respirar. Cuando me sereno, puedo comprobar que jugué a algo demasiado peligroso desde el inicio. Peligrosamente mortal. Me merezco este final. Irónico, jodidamente irracional. No me tenía que haber metido en esto.
Tengo cosido y clavado cada dedo, muñeca y parte de mi organismo con un hilo colgado de la parte superior del escenario. El hilo es fuerte, resistente ... Puede ser de pescar? No lo sé. Me duele cuando me muevo. Quien lo haya hecho, se ha asegurado que me mantenga en pie. Me
río. El cabrón ha hecho que sea su marioneta en el escenario de un teatro. No me tenía que haber metido en esto.
Se enciende el projector. La oscuridad se desvanece y me permite ver que sólo hay una persona en el patio de butacas. No la consigo ver. Pero sólo hay una. Veo que se repite la escena projectada, una y otra vez. El corte de ojo de buñuel. Después de 5 minutos, oígo como rie. No me gusta. No me tenía que haber metido en esto.
Se abre la puerta de acceso, alguien se acerca. Se saca algo. Es una pistola. Me apunta. El otro no se mueve, sólo se ríe. No tenía que ser mi final, así no. No podía ser él. Todo fue un error. No me tenía que haber metido en esto.
Final capítulo 1º
Publicado por
ol-lop
6
comentarios
miércoles, 13 de febrero de 2008
"grandes relatos o cuentos cortos de la pedantoteca"
Después del gran éxito del "sin palabras", donde se produjeron nuevas expresiones como requeson, eres más sabio que buda ... y más.
Propongo la realización del primer cuento corto, máximo 10 capítulos de la pedantoteca.
Como hablé con Lord Enzi podría ser escalado, es decir, cada autor que realice un capítulo pediría a otro "cliente" de la pedantoteca continuar el cuento. Así cada uno puede dar "su toque". Puede ser serio, culto e irónico o ... algo como el "sin palabras", es decir, deshonroso pero divertido.
Propongo que el primer capítulo lo realice el único no-reverente del grupo, así comenzaremos con buen pie.
Doy la palabra a Lord Enzi, por favor contestad si quereís ser los siguientes a lord Enzi, si es que le parece bien recoger el testigo.
Comenzamos los primeros "grandes relatos-cuentos cortos de la pedantoteca".
Si sale bien la publicación.
Ánimo.
Publicado por
ol-lop
2
comentarios
domingo, 10 de febrero de 2008
Sin palabras. copulo final.
Me encuentro a"kant"bado, me aterra contestar. Pero lo hago:"Sobrasada, requeson ... comeme el macarrón" El C3pO se puso cachondo, me dijo que era empirista y que necesitaba creer en la dimensión positiva de mi miembro, lo tenía que ver. Estaba "confuncio"dido, tenía el coxis y el "socrates" toooo rojo y los juevos más caídos que las tetas de una vieja de 60. Tenía que hacer que viera la luz, el interminable ser. Así que le hize comer todo lo que existe como si comiera una puta fabada en su "platon" hondo.
Cuando acabó me dijo que era el puto amo, el "buda" del saber. Y para xulearle me resucité sin morir. Toma xupatela, lata de atun xungo.
Así pasé a mejor vida.
Fin
Publicado por
ol-lop
11
comentarios
sábado, 9 de febrero de 2008
Sin palabras. Capítulo 6
El animalillo se acercó a mi cara. Una brisa de sobrasada caliente me llegó de su boca. Entonces me lamió.
El robot Andrade,,, un mito de mi infancia,,, no podía creerlo. Llevaba una pistola láser en la mano derecha y un bote de Dixán en la izquierda. Se acercó a mí, y gravemente me dijo:
"¿Conoces la respuesta al enigma ontológico?".
Yo no tenía ni idea de a lo que se estaba refiriendo. Tenía el culo como la puerta de Brandenburgo, había perdido mucha sangre. Los pedos no me salían, simplemente se perdían en la nada sin emitir ruido alguno, sin fricción. Respiraba entrecortadamente, estaba tremendamente cansado, al borde de la muerte. Solo me faltaba el cuatrolatas este con su pregunta existencial. Yo respondí:
"No".
Entonces el muy cabrón me puso una pinza en los huevos, y estiró. El dolor era indescriptible, pero no tenía ya fuerzas ni para gritar. El puto animal seguía lamiéndome vaharadas de sobrasada, cálida y espesa. Pero no me salía ningún grito, tan solo un aullido ahogado.
Se acercó de nuevo a mi cara, y volvió a preguntar:
"¿Conoces la respuesta al enigma ontológico?".
No había más cojones: había que filosofar. El enigma ontológico es el enigma del ser. O lo respondía o me arrancaba los huevos. Pero yo no tenía ni idea. Me atreví a preguntar:
"¿Qué enigma es ese?".
Volvió a estirar la pinza de los huevos. Me colocó otra pinza en el pezón. Con voz metálica, el robot Andrade respondió:
"¿Porqué es el ser y no más bien la nada?".
Mientras decía esto, sacó otra pinza. Esta tenía las puntas incandescentes, como si hubieran sido sumergidas en lava. La acercó a mi nariz. Había que responder de una puta vez ,,,
Continuará.
Publicado por
Anónimo
7
comentarios
Sin palabras. Capítulo 5
Durante varios días, esos cabrones exploraron los límites de mi ojete.
En varias ocasiones tuvieron que sustituir la porra de goma con forma de puño, por el rápido desgaste que sufría y en algunos momentos, he de reconocer.... que me gustaba.
Cuando consideraron que había saldado mi deuda, me abandonaron a mi suerte. Supongo que al descubrir que disfrutaba, perdieron interés en mí.
Pasé varias horas colgado, con el cuerpo amoratado y dolorido. La pérdida de gran parte de la sangre de mi cuerpo hizo que empezara a perder el sentido y pensé que esos eran los últimos instantes de mi vida.
Durante unos segundos me invadió un terror mayor que el que sentí cuando supe que iba a ser torturado por mis captores. Iba a morir y solo podía pensar en las cosas que iba a perderme.
Siempre fui un ateo convencido y creía firmemente que era una máquina biológica a la que solo le esperaba la nada. Pero sentí una fuerte necesidad de creer.
En ese mismo momento tuve una revelación...
Ante mi nublada visión apareció una figura de formas rotundas, acompañada de lo que me pareció un pequeño animal. Sin duda era Dios que se me aparecía para reconfortarme.
Antes de desmayarme, solo pude escuchar unas pocas palabras que me aliviaron: "Soy Andrade, el Robot Andrade !" y el animal emitió un enigmático sonido: "Biribiribiri....."
...
Publicado por
Supermanente
2
comentarios
Sin palabras. Capítulo 4
Me despierto en un cuchitril húmedo y penumbroso que apesta a perfume sudado como un prostíbulo por la mañana. Me duele. El dolor en mis muñecas y extremidades dislocadas me ha devuelto a la conciencia: estoy atado por los brazos a una barra del techo, y sólo alcanzo el suelo con las puntas de los dedos de los pies. Que jodienda...dos hombres se mueven en la penumbra, me dicen algo y emiten risitas, como cloqueos obscenos. El dolor no me deja oírles, hasta que uno de ellos me abofetea y, al clavarme su anillo hortera de serpientes entrelazadas en la mejilla, me despierta del todo: "Poco trabajo y mucho dinero te prometieron, ¿verdad cabrón?". No respondo..."Por mis pelotas que vas a sudar y sangrar por cada puto céntimo que querías ganar". No se me ocurre que decir...¿De qué va todo esto? "Oye tío yo sólo soy un mandao..."les respondo. Mi respuesta parece enfurismarles..se lían a patadas conmigo, sólo acierto a verles el calzado cuando empiezan a darme en el estómago clavándome sus tacones de aguja. "Deben ser maricas..."pienso. Y entonces me acuerdo de todas las pelis de mafiosos que he visto...si les suplico por mi vida seguro que me matan, es mejor que me muestre valiente y les chulee hasta el final. Además, si son maricas puede que eso les ponga cachondo y se apiaden de mi...les digo: "me vais a comer el requesón de la ingle a lengüetazos, so cabrones". Por un momento se quedan parados, esa salida seguro que no se la esperaban. Se miran entre ellos, como si se entendieran sin hablar, y mientras uno de ellos va hacia una mesita que hay en el rincón y coge una porra con forma de puño de goma, el otro me dice..."No, eso no, te vamos a dejar el ojete del culo como la bandera del Japón"
Publicado por
Superfucker
14
comentarios
viernes, 8 de febrero de 2008
Sin palabras. Capítulo 3
Un rayo matinal hace que mi dolorido rostro se despierte. El alcohol no es bueno, pero a mi me gusta. Me gusta demasiado. Las 9 pasadas. Comenzamos de cojones mi tercer día. Si el "mudo" no me habla, imagínate llegando tarde a la cita.
Llego a la calle coral una hora tarde, desaseado, mi imagen da pena.
La calle es extraña. A cada lado, la pared de los 2 edificios que la limitan, cien metros de paredes estucadas con grafitis tipo "juan estás muerto" y similares. Sin ventanas, una única puerta. Está abierta. Llego tarde. Mejor entrar.
Pasadizo estrecho, con olor a cerrado con humedad, oscuro. Veo algo. Centellea unas luces tenues al fondo de una habitación. Una sombra. Lo he encontrado. Me apresuro. Es extraño, está agachado. Le aproximo mi mano. Se cae. No es él. Un hombre con la cara deformada, amordazado y maniatado. no consigo verle bien, hay poca luz. Me intenta decir algo. Le quito la tela que le impide articular palabras. Respira hondo. Le cuesta iniciar la conversa. Me consigue decir algo en voz baja. "Corre". Cuando escucho esa palabra siento que algo me coge mi hombro izquierdo, quema, duele, grito. Antes de caer por el dolor, me coge la mano derecha, lo impide. Me quema la mano. Mi visión se comienza a desenfocar, cuanto me quedará ... "veras el mayor espectáculo en dos dias, novato" me susurrea en el oído. De pronto la oscuridad.
Fin del capítulo 3.
Publicado por
ol-lop
0
comentarios
jueves, 7 de febrero de 2008
Sin palabras. Capítulo 2
6 de la tarde del segundo día de mi nueva vida. Me encuentro en un bar extraño. Todo és blanco. Todo és raro.
Delante mío, un personaje vestido con traje negro, camisa negra. Sin corbata. No habla.
Nos traen café. Pasan cinco minutos, no lo bebe. Me doy cuenta que lleva un guante negro, sólo uno en su mano derecha. No para de mirarme fijamente.
Entonces me pregunta: ¿como te escogieron? Solo me llegó una carta, le contesté. No entendía nada.
Me acerca una carta, una bolsa y un pequeño cofre. Se levanta y se va. Me deja solo.
Me acabo el café con cierta impaciencia. Abro la bolsa. Dinero. Abro el cofre. Una pistola con una bala, una bala diferente, una única bala.
Abro el sobre. Pocas palabras, las justas.
"tu primer sueldo, mañana en la calle coral, 9 horas, no tardes. La pistola és para ti ... la bala también"
Fin de capítulo 2.
Publicado por
joypotter
3
comentarios
miércoles, 6 de febrero de 2008
Sin palabras. Capítulo 1
Siempre pensé que nunca lo haría.
Tener la boca seca y con olor de alquitrán quemado de baja calidad con toques de bourbon barato, es un buen inicio para mi nueva carrera. No podía dejar una última fiesta. A partir de hoy no sabía si vería otro día.
Buen sueldo, poco trabajo pero bien hecho. Eso és lo único que decía la carta.
El telefono llama. Me citan para mañana.
¿Seré capaz de hacerlo?¿Una persona puede llegar a hacer lo que haré a partir de hoy?
No lo tengo claro. Solo sé que me dejan pasar otro día, otra noche, otro mal despertad.
Fin capítulo 1
Publicado por
ol-lop
2
comentarios